Entramos en Chez Max por casualidad porque teníamos que hacer tiempo antes de que empezase nuestra visita guiada en el Castillo de Dublín, y entramos a tomar un café. Los camareros son muy amables, el café está rico, y por eso después de la visita guida, fuimos a comer allí. La comida estaba muy rica, pero sobre todo la tarta...
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