llegar a Burdeos para coger el TGV antes de lo esperado decidimos tomar un bocado para comer. Después de 4 semanas de lluvia sin parar elegimos para sentarse en una de las muchas mesas fuera de este restaurante claramente concurrido y popular (varios empleados de oficina y, a juzgar por el bising entre camareros y clientes, clientes habituales) y disfrutar...
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