Después de intentar las dos noches anteriores cenar allí, finalmente, a la tercera va la vencida, y mereció la pena. Ambiente agradable, comida típica francesa muy rica, vinos franceses excelentes y el encanto de París. A un paso del hotel donde nos hospedamos, así es que no podíamos pedir más. Si volvemos a París, repetiremos, seguro.
