Atrapados en la lluvia parisina fuimos a caer a la concurrida calle Huchette de Paris, totalmente plagada de restaurantes (Claramente para turístas) ... que horror... nunca más....
Mesas pegadas, cenabas codo con codo con la mesa de al lado, la comida era de pésima calidad, mal cocinada: la carne como suela de zapato, el pescado incomestible, no se podía comer...
Más
