Me encanta el Julien, vuelvo a menudo, aunque la comida es muy regular. El local, en cambio, es tan extremadamente bonito que vale la pena ir sólo para sucumbir al embrujo de tanta belleza. Casi que en este caso la calidad (bastante mala) del producto y la realización (anodina) de los platos no importa... Con el Julien se puede hacer...
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