Ambiente cosmopolita y mundano en este restaurant contemporáneo, tanto en su decoración como en su cocina. Buena elección para una cena intimista pero no edulcorada. El servicio es atento y profesional, e incluso tuvieron el detalle de prepararnos un pastel sorpresa de cumpleaños. Pedimos el Black Plate como entrante y fue un acierto (aunque un poco caro, todo sea dicho:32€/persona)....
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