Nos recomendó este restaurante, otro en el que no encontramos mesa. El aspecto es un tanto kitsch y seguramente no hubiesemos entrado de no ser por la recomendación. Fue toda una sorpresa. El personal, familiar y amabilísimo. El menu (24 €) muy abundante y bien preparado. Como ejemplo, la ensalada de codorniz a la vinagreta de lavanda, tenía 4 filetes...
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