No siendo vegetarianos leímos una recomendación acerca de este pequeño restaurante. La experiencia de comer aqui nos resulto deliciosa, tanto por el trato que nos dispenso una muy sonriente Maite, como por su atmósfera cálida que invita a la conversación...como por supuesto sus platos. Todo muy sencillo, nada sofisticado...muy de barrio pero con mucha esencia. Delicioso!
