En una misma calle se encuentran dos restaurantes austriacos, nada extraordinarios pero bastante decentes. En éste, las raciones son muy generosas, si bien la comida no es nada especial. Los típicos Schnitzel son muy, muy grandes. La camarera resultó bastante antipática, aunque luego intentó solucionarlo. En la terraza hay unas pocas mesas, si bien el interior también resulta agradable.
