Es el típico sitio en el que acabas cenando porque el hambre aprieta y entras en el primer restaurante que ves. El sitio es acogedor, no está mal, pero nosotros nos encontramos con una serie de detalles que hicieron que no nos fuéramos con buen sabor de boca.
Pagamos unos 25€ por persona, pero sin haber pedido nada del otro...
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