que hacía un poco de frío en Berlín, así que tuvimos almuerzo y cena aquí varias veces, no desean dejar el Savoy, y no me arrepiento. Los deliciosos entrantes muy bien cocinados al vapor (lubina y schnitzel Schnitzel eran más destacable) y de un servicio impecable, muy relajado. Y el desayuno buffet era fabuloso, no podíamos esperar para ir allí...
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