El aire decadente, los efectos de las bombas de la II Guerra Mundial en el edificio, la decoración de principios de siglo, la música y una carta completa y de buena calidad hicieron de nuestra visita al Clarchens Ballhaus una experiencia única. Nos encantó! Lástima que hiciera frío y no pudieramos disfrutar del jardín... En el salón de arriba hacen...
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