Hay sitios que solo vas una vez en tu vida y los idealizas. Hay otros que repites y los sigues idealizando. Este es uno de ellos. Refinado tres estrellas Michelin a las afueras de Düsseldorf. Menús degustación con guiños orientales y franceses. Bodega amplísima. Servicio acorde. Por ponerle un pero. Falta un poco de intimidad.
