Estuvimos dos días. La carta no varía, pero son platos exquisitos, razones justas y muy bien elaboradas. Es recomendable cualquier plato, todo casero pero con un toque de innovación. El servicio, muy atento, es un restaurante familiar. La única pega es que no incluyen la bebida en el menú, por poner alguna cosa en contra. La ensaladilla rusa, buenísima, y...
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