Había pasado por delante cientos de veces, pero nunca había entrado. Por fin, aconsejado por algunos amigos, lo probé. Tanto la calidad de los productos como la naturalidad con la que uno se despacha los famosos pinchos (serán muy típicos en el norte, pero uno es de Triana) y luego te cuentan los palillos, me parecieron magníficas. Para volver, desde...
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