Lo cierto es que fui con bastante desconfianza. No me imaginaba que en Sevilla, cuna del tapeo más tradicional e incluso "rancio" (lo puedo decir porque soy de aquí), hubiera un restaurante vegetariano de tanta calidad. Tampoco se disiparon mis sospechas al entrar en el local, una especie de bodegón con techos altos de ladrillo y eso sí, bastante polvo....
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