Simplemente perfecto, despues de tanto pinxo necesitabamos una comida tranquila y sentados. Ibamos con niños y el trato fue genial y edi que ellos estuvieron un poco tevoltosos en todo momento la camarera intento que estuvieran entretenidos y les dio ceras y papel para colorear. Sencillamente genial los raviolis rellenos de hongos y salsa de foie exquisitos las carrilleras deliciosas...
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