El bar está escondidito en rincón del casco viejo, pero vale la pena descubrirlo, de todo lo que tienen es excelente, estaba repleto cuando lo visité y no es para menos, destaco que queso de cabra caramelizado que de todos los pinxos que probé en donosti es el más sabroso de todos. Definitivamente hay que ir, volver y volver!!!
