Un ambiente muy joven, muy californiano, ameniza la velada. Uno entra en confianza enseguida. El servicio es muy atento, muy amable y muy cercano. La comida estuvo excelente, la ensalada Thai me encantó aunque generalmente no me gusta lo picante, a ésta se lo perdono. Luego probé el Hot Pot koreano, con el toque "hot" justo. Volvería mil veces.
