Me gustó la comida, y el servicio, algo sofisticado en su conjunto, ecléctico y de sabores exóticos. Sobró algún comentario del camarero, que dejó traslucir cierta soberbia teutona. Por o demás buen ambiente, salvo la susodicha sobrevaloración que tienen los restaurantes que "gourmetizan" sus menús, como es el caso. Buena carta de vinos.
