Tavernucha cutre que quiere pasar por un gran restaurante en Santander. Aprovechan de la cercania al Hospital para las comidas de trabajo. Carisimo por lo poco original que ofrece. Hasta las rabas parece que son de oro. Cuando te traen el chuletón se llena el angusto comedor (donde se escuchan las conversaciones de a lado) de humo maloliente y sales...
Más
