Nuestra mesa,junto a otras dos estaba situada en un pasillo de poco más de dos metros de ancco,con paredes de piedra.Tras veinte minutos de espara y con camareros pasando ante nosotros sin recibir siquiera una mirada,se nos tomó nota.Nos sirvieron un maridage de vinos que no habíamos solicitado,oero que no estuvo mal.La comida, con altibajos,nada espectacular.En resumen:no me gustó.
