Teníamos en mente comer allí por la fama, pero una vez transcurrida la comida, entendimos que ésta fuera merecida.
Reservamos dos horas antes para las tres de la tarde. Cuando llegó la hora, nos acercamos y nos hicieron subir la primera escalera. Allí sólo tuvimos que esperar un par de minutos antes de que apareciera Don Alberto, el descendiente de...
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