Nuestra idea era ir a comer cochinillo a José María, pero sin reserva imposible un Sábado a las 2 de la tarde.
Un hombre en un parking nos recomendó este dejando de lado los restaurantes más conocidos.
Nos dieron mesa rápidamente en la segunda planta.
El restaurante es como una casa, nuestra mesa estaba en una habitación con 2 mesas...
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