Un lugar con pretensiones multi-culti-fusion que no llega a cumplir ni de lejos con los mínimos estándares de la calidad argentina. Además, lo japo oculta, ¿cómo no? la baratija culinaria china con sabor a fritanga pero a precio que deja huellas notables en los bolsillos. Camareros maleducados y bruscos. No vale la pena ni por curiosidad.
Más