Agradable descubrimiento en el Eixample barcelonés. Un restaurante de pocas mesas y de ambiente acogedor y tranquilo con cocina francesa adecuada al estilo actual.
Muy buenos productos y excelente servicio. Carta y menú, aunque para saborear su cocina tendremos suficiente solicitando sus asequibles menús.
Recomendable sin duda.
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