Pizzería situada cerca de la Catedral, sita en Via Layetana, ubicación muy turística. Como pizzería es aceptable, normal, no excesivamente buena. Pero lo que más me impactó fue el control que tenía a mi alrededor, no atención, parecía acoso. Su atmósfera no era cordial. Eso fue lo que más me impacto. No nos sentimos cómodos en el local.
