Aterrizamos tarde en Barcelona y fue el único sitio de los que nos habían recomendado que tenía cocina abierta después de las 23.30h. Estaba lleno, y nos acomodaron (4 personas) en la barra. Qué suerte tuvimos, qué descubrimiento, muy recomentable. Cena informal pero con clase. Todo, absolutamente todo, el pan con tomate, el jamón, las croquetas,... lo que pedimos estuvo...
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