Esperaba más. Habíamos intentando comer un sábado sin reservar y fue imposible. Lleno a tope, gente joven, mucho extranjero en busca del auténtico brunch en Barcelona. Esta vez reservamos. Y estuvo sólo ok. Los huevos benedict estaban en su punto pero el acompañamiento te deja un poco frío. Como la tapa de cuscus, muy normal. La french toast tampoco está...
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