Estrella michelin bien merecida y aún, por comparación, se merece otra; es caro, pero todo es perfecto; uno de los pocos en Bcn que te ahorra un viaje a París; comedor silencioso, servicio totalmente profesional, platos excelentes de punto, presentación, originalidad; buena selección de vinos catalanes; feliz de haber ido y con intención de volver pronto.
