Es un restaurante familiar. Lo más parecido a una tratoria italiana, los dueños lo son,poco espacio,mesas muy juntas ,pero muy buenas pastas caseras,buenas pizzas y un trato muy afable. Y posiblemente el mejor tiramisu de Madrid. La relacion precio calidad hace que siempre este lleno y sea muy necesario reservar.Para comer bien sin lujos.
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