Un rincón más que apacible en el centro de Madrid. Entras y parece que hayas cambiado de ubicación. Es un lugar maravilloso, tranquilo, con un trato excepcional: no te agobian pero te miman en todo momento. De la comida, nada más que elogios, una cocina moderna pero tradicional (con lo difícil que es esto). elaborada y presentada con un gusto...
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