Ayer fuimos a cenar una amiga y yo para estar tranquilitas (partido, fin de puente...) y dimos en el clavo.
Habíamos encontrado por aquí el restaurante, y aún con los comentarios nos sorprendió. Muy rústico todo (en medio de Madrid); con luz tenue, velitas por todas partes y sus paredes llenas de cosas curiosas... música de todo tipo, eso sí....
Más