Lleva un siglo siendo uno de los mejores restaurantes de Madrid y se mantiene ahí. Servicio impecable. Una carta que, sin hacer concesiones a nuevas corrientes gastronómicas, es honrada y da lo que ofrece. Alta escuela. Imprescindibles la hamburguesa, el steak tartar, la perdiz a la presa y el pastel de árbol. Hay que ir al menos una vez en...
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