Es un restaurante pequeño y familiar con una terraza estupenda en una plazita muy cerca de la catedral. El ambiente es mágico y la comida casera buenísima!! Tomamos una lasagna y un panino servido con ensalada. Todo muy sabroso y a buen precio. También se puede tomar un café, helados o un tiramisú casero... El trato del personal también muy...
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