Llegamos a este restaurante después de haber caminado casi dos horas desde el centro de la ciudad pasando por el castillo del Ovo. Era justo lo que buscábamos: una terraza para poder descansar tomando el sol y poder comer algo sin que fuera especialmente caro.
Nada mas sentarnos nos obsequiaron con una copita de cava. Las ensaladas son bastante grandes,...
Más
