Estuve cenando allí con unos amigos el viernes 15 de febrero. El restaurante está decorado con mucho gusto y la música acompañaba a crear un buen ambiente. El dueño (Yuri) es encantador y nos recibió y atendió como si nos conociese de siempre. La comida, realmente buena y el vino y los postres, inmejorables. Realmente lo recomiendo.
