Un restaurante familiar, papá mamá e hija, trabajando de manera incesante. Logrando una cocina de primera en las pastas y pizzas. La atención del mesero MARCO muy buena y empática, habla un poco de muchos idiomas en forma entretenida. los platos son abundantes y deliciosos. en definitiva no pueden dejar de ir, no se guíen por las apariencias, es excelente!!!
