Elegimos este restaurante para cenar en nuestra primera noche en Roma porque nos quedaba cerca del hotel.
Nos sentamos y hicimos el pedido a un camarero de cierta edad. Ya antes de servirnos tuvimos que sufrir miradas, malos gestos y unas muestras de mala educación sin precedentes.
Al principio nuestra sorpresa fue tan grande que no parabamos de preguntarnos si...
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