Lamentable, la comida no pudo ser peor.
De primero los mejillones no podían estar más secos y de segundo tomamos un plato de pasta cada uno. La pasta al tartufo (trufa) sabía a pegamento de zapatos y olía exactamente igual, y la trufa por supuesto ni verla. La pasta de mi novia, al pesto siciliano era algo con nata asqueroso...
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