un sitio pequeñisimo, pero con una carta muy muy cuidada y elegida, un trato excepcional, una comida impresionante de buena (aun nos acordamos de unos maltagliati con trufa y de la tarta de chocolate!!). Es el sitio perfecto para cenar comida italiana, pero no la tipica pasta y pizza de turisteo, y nos salio por unos 30 euros.
