Fuimos a este restaurante en San Valentín noche y no nos decepcionó. El único inconveniente es que está un poco fuera de la ciudad y tienes que coger un tranvía n° 5 y baje en la parada de Bresaola. La comida es absolutamente deliciosa, elegimos el menú fijo ya que queríamos probar diferentes platos. era un poco caro, 38 euros...
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