Comida tradicional italiana, en un lugar un poco estrecho pero acogedor. El servicio un poco lento al estar lleno de comensales. Hubo que esperar ya que fuimos sin reserva, a pesar de lo cual nos invitaron a esperar y pronto nos atendieron. A fin de agosto volveré a Bologna y seguro que repetiré. También buenos postres caseros típicos italianos.
