El lugar es curioso, con encanto, lleno de fotos y cajas de vino antiguas.Lo mejor es que te puedes llevar la comida de fuera y comprar allí algún vino o cerveza.Nosotros compramos salami,mortadela y queso de una tienda vecina.Las bebidas las encarecen algo pero merece la pena.Suele estar lleno por la tarde pero la gente se saca la bebida fuera.
