El trato fue maravilloso, la comida increible ( por supuesto una salsa bolognesa estupenda).
Desde el momento que reservamos hasta que nos fuimos fue una verdadera alegría.
Llegamos un poco antes de lo que habíamso quedado y nos invitaron a tomarnos con ellos casi toda una botella de prosecco. Luego durante la comida el dueño se paseaba por la mesas...
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