Descubrimos este restaurante por casualidad al pasar caminando por delante. Fuimos a cenar nuestra última noche y fue una pena no haberlo conocido antes porque hubiéramos repetido seguro.
La comida es muy casera y esta riquísima. De primer plato compartimos unos rabioli con una salsa al vino tinto riquísimos, después, de segundo plato, tomamos una carne estofada con vino tinto...
Más
