Es una heladería muy artesanal, en la que los propietarios están en la elaboración y en la vante. Todo exquisito, especialmente la atención. Siempre están contentos y exhalan amabilidad.
Los helados son realmente óptimos, creo que no hay duda en que son los mejores de Torino y me animo a decir del Piemonte, al menos o al más.
Tienen gran...
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