Pedazo de polenta y pasta al nero di sepia que preparan aquí. El dueño superamable, trayendo los platos a la terraza a pie de canal. El vino muy bueno. Y los postres caseros también nos dejaron oji-pláticos. Y muy barato.
Poder comer viendo los vaporettos y algún transatlántico cruzando el canal de la Giudecca fue memorable. Repetiremos.
(Se nos cayo...
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