El sitio es muy bonito, escondido, junto a un canal, con la chimenea encendida, las velitas, la calefacción... Ideal para una cena romántica en invierno en un sitio acogedor, con encanto. El trato fue muy agradable, nos recibieron con unas copas de vino mientras esperabamos la mesa, y luego nos sirvieron con mucha atención y sin prisas, sólo cuando terminabamos...
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