Desde una de sus sillas uno se siente sobre un trono..
Dominando toda la plaza de San Marcos de un solo vistazo, incluso la fachada exterior del Dorsoduro y la isla de San Giorgio Maggiore coronaa por su basilica, uno consigue, en esta ciudad sobreexplotada por el turismo, abstraerse y relajarse, disfrutando a la vez de una buena comida, con...
Más
